La Folklórika

Espacio de Arte Experimental Fonseca

La Folklórika

05.06.2022


EVENTO REALIZADO

ENCUENTRO

La Folklórika es el resultado de renombrar la tradición charra mediante conceptos como «la diva», «el coqueteo» y «lo chocarrero». Su intención es conseguir un acercamiento de las canciones, bailes y trajes charros a la Generación Z, tratando de subsanar la brecha cultural actual. Por lo demás, responden a la necesidad de reapropiarse del folclore, exaltar su ambiente erótico-festivo y alejarlo de lo estrictamente institucional.
Se sirven de una red de colaboración con la intención de alejarse de la idea de autoría, tal y como ocurre en el proceso de trasmisión de lo popular. Favorecen así una implicación juvenil directa en el proyecto con la ayuda de Andrés Vidal Martín en la grabación y producción de las canciones, Alejandro García en la masterización de las mismas y Mario Valle Bueno en el tratamiento de la madera de la pieza Trenzado.
El proyecto se compone de tres espacios que agrupan y clasifican las piezas: el espacio musical experimental, el de distintas corporalidades y el de las cosas.
El espacio musical experimental se sirve de las nuevas sonoridades para traer al presente la música folclórica. En él conviven los instrumentos y técnicas tradicionales junto a distintos elementos actuales, con la pretensión de acercar su esencia a las personas más jóvenes a través de unos medios atractivos y contemporáneos.
Las piezas sonoras Charrotón, Clara la percutora y Sindo, el putón están escritas a través de un cambio de perspectiva en la narración de las canciones populares, que generalmente presentan a la mujer en un papel de sumisión. Ponen de relevancia la libertad y el empoderamiento femenino y utilizan los componentes del reggaetón globalizado a la vez que mantienen fragmentos de las canciones originales Las panaderas, La Clara y Sindo, el tamborilero.
Llam es una obra audiovisual generada a partir de la mutación de los cancioneros de la provincia de Salamanca. Se trata de una recreación distópica sobre un folclore perdido y encontrado formalizada en una jam session atípica en la que se generan distintas composiciones al jugar con el concepto de cancionero performado.
El espacio de distintas corporalidades analiza el cuerpo y su entorno en las danzas y bailes populares y se apropia de sus códigos no verbales a fin de generar anacronismos plásticos y visuales con aspecto gracioso y saleroso, perpetuando el vínculo de los bailes y el ocio. Son de gran relevancia en este espacio los elementos de significación propios, como la asociación de los colores rosa y rojo con la juventud y la soltería o la relación de las danzas con lo ritual.
La pieza audiovisual Guindita muchachita, descendiente del paleo Las Guinditas, es un estudio consciente de la sincronización sonido-movimiento y la repetición coordinada del cuerpo a través de la apropiación de la estética del popular videojuego Just Dance, el cual tiene una gran fuerza en el escenario de aprendizaje de bailes de los jóvenes en su infancia.
Al fondo de la sala se encuentra Trenzado, instalación formada por un cilindro de madera de pino que sostiene boas de plumas rojas y negras extendidas hacia las paredes siguiendo una secuencia a distintos niveles. Al transitar por debajo de ellas se genera un recorrido semiesférico que simula el baile de Las Cintas, un baile destinado tradicionalmente a la mocedad.
Piernitas rellenas ensalza la valentía de las mozas que al bailar el baile de la botella se levantan los faldones enseñando sus medias y cintas de las enaguas con picardía, sin importarles que este reto a ritmo de fandango era restringido únicamente a los hombres.
Por último, el espacio de las cosas lo conforman el archivo de objetos, el archivo fotográfico sobre papel pintado y la mesa con gorrilla. Reivindica el fin de la supremacía del ser humano sobre los objetos en las relaciones objeto-sujeto, proponiendo una nueva manera de conectarse con «las cosas», en la que estas tienen un factor agente por su valor afectivo.
Lejos de lo etnográfico como una documentación antropológica o histórica, el acercamiento a estos elementos tiene que ver con la conexión entre imaginarios individuales y colectivos y con la «archi-memoria». Por ello, esta recopilación se encuentra íntimamente atravesada por sus vínculos emocionales y sociales.
Laquerida
Colectivo artístico interdisciplinar formado por María Marlen y Elena P. Cuesta en 2021. Su trabajo se apoya por un lado en una red de jóvenes colaboradores que abordan diferentes disciplinas artísticas, y por otro, en las relaciones sociales de personas que pertenecen al campo de lo popular y el folclore.
María Marlen
Nacida y afincada en Salamanca, es estudiante en el Conservatorio Profesional de Música y en la Facultad de Bellas Artes de Salamanca en la especialidad de audiovisuales.
Trabaja en torno a la memoria emocional y colectiva, el vínculo del ser humano con la naturaleza y el reencuentro con la identidad. También investiga y reinterpreta lo popular por medio de lo sonoro y la experimentación audiovisual.
Elena P. Cuesta
Estudiante de Bellas Artes en la Universidad de Salamanca con la especialidad de escultura. Revisa el folclore charro desde una mirada distante al origen del baile popular, aproximándose a la memoria de su infancia y adolescencia como participante del grupo de Baile Charro San Marcos. Actualmente asiste a las clases de Contrarronda en Doñinos de Salamanca impartidas por Iván García Pacheco, lo que le permite revisitar los marcos de conocimiento adquiridos en su infancia y reconectar con sus primeros vínculos de apego con los trajes, canciones, danzas, bailes e instrumentos.
Desarrolla su trabajo a partir de las estéticas de archivo, los anacronismos y las interrelaciones entre los objetos y los cuerpos.







HEMEROTECA
BBAA.USAL

Observatorio de la Dehesa

El Observatorio de la Dehesa y la Facultad de Bellas Artes mostraron en una exposición, que se pudo visitar en mayo y junio de 2022 en el Edificio Dioscórides de la Facultad de Biología, una selección de las obras presentadas al I Concurso de Creación Artística, con la que se pretendió dar a conocer el ecosistema de la dehesa a través del arte.
Los ganadores de esta primera edición han sido: Lucía García Sánchez, por «Campo charro» (primer premio) y Raquel García Vicente, por «Inespera» (segundo premio) en la categoría Dibujo; Alba Prados Fuentes, por «Disección» (primer premio) y  Víctor Martín Zancada, por «Cristal fúngico» (segundo premio) en la categoría Pintura; Jak Martínez Fernández, por «Bandada» (primer premio) y Rita Martínez Lavandera, por «El hilo de la vida» (segundo premio) en la categoría Escultura, y Asiel González Jiménez (primer premio) y Raquel Rodríguez Santos (segundo premio) en la categoría Diseño Gráfico.
El Observatorio de la Dehesa es una iniciativa promovida por la Universidad y la Diputación de Salamanca para estudiar, proteger y dar a conocer la dehesa, así como para dar apoyo a todas las personas que trabajan en ella y contribuyen a su mantenimiento.